En más de 35 años trabajando en sistemas de agua industrial en Brasil y América Latina, lo que he visto con frecuencia es la naturalización de una operación inadecuada de las plantas de tratamiento. Equipos que ya no perciben el problema, porque "siempre ha sido así."
La primera línea de defensa para los sistemas de agua industrial y potable se da en la Planta de Tratamiento de Agua. ¿Ya se detuvo a evaluar el impacto económico cuando esta opera por debajo de su potencial?
1. Falta de Monitoreo Continuo
Las aguas superficiales presentan variaciones continuas de calidad, y la planta necesita ajustarse a estas condiciones. Parámetros como pH, alcalinidad, dureza y turbidez tienen un impacto directo en la clarificación. Otros, como DBO, cloro libre y ORP, son importantes para el seguimiento del control microbiológico.
El Test de Jarras (Jar Test) es un ensayo esencial que ayuda a determinar la dosificación ideal de coagulantes y floculantes. Las fallas en el monitoreo continuo llevan a que la planta opere con parámetros fijos, con la consiguiente reducción de la calidad del agua tratada.
2. Dimensionamiento Inadecuado
En muchos casos, la planta aumentó el consumo de agua por incremento de producción, y la estación de tratamiento se mantuvo del mismo tamaño. El resultado es la incapacidad de tratar el agua necesaria, con pérdidas significativas. Por otro lado, hay casos en los que la capacidad queda sobredimensionada, generando desperdicio de recursos.
3. Mantenimiento Inadecuado
La planta necesita mantenimiento regular para garantizar un funcionamiento eficiente. El incumplimiento de los procedimientos de mantenimiento preventivo (limpieza de filtros, reemplazo de piezas, calibración de sensores) puede provocar el desgaste prematuro de los equipos y fallas en los sistemas.
4. Exceso de Dosificación de Productos
Las sobredosificaciones provocan inversión de carga en el caso de los coagulantes, sin resolver el problema de remoción de sólidos suspendidos, además de aumentar los costos de productos químicos y la conductividad del agua, con impacto en la corrosión y en los procesos de desmineralización u ósmosis inversa.
5. Falta de Capacitación
La operación de una planta de tratamiento requiere conocimientos técnicos y la capacidad de manejar equipos complejos y variables ambientales. La falta de capacitación adecuada para los operadores puede provocar errores operativos y fallas en la planta.
6. Impacto Económico
El agua con sólidos suspendidos fuera de especificación tiene un impacto negativo en múltiples puntos del proceso:
- En sistemas de intercambio iónico, los sólidos suspendidos contaminan y envenenan las resinas;
- En sistemas de ósmosis inversa, el SDI aumenta, las membranas se colmatan más rápido y los costos de operación y reposición se incrementan;
- En calderas e intercambiadores, los sólidos funcionan como puntos de nucleación para la incrustación mineral. Una capa de 0,8 mm que contenga hierro y sílice puede elevar el consumo de combustible hasta un 7% (U.S. Department of Energy, Steam Tip Sheet #7, 2006).
El biofilm agrava aún más este escenario: estudios indican que es cuatro veces más resistente a la transferencia de calor que una incrustación de dureza equivalente (DuBois Chemicals / Eldon Water Inc., 2021).
Conclusión
La planta de tratamiento es un sistema dinámico, no estático. No es un ítem de checklist de servicios generales. No reconocer su importancia es una decisión que tiene un costo, incluso cuando ese costo no aparece directamente en la línea de mantenimiento de la planta.
Operar bien la planta de tratamiento es la forma más económica de preservar la eficiencia térmica, la disponibilidad de los activos y el presupuesto de tratamiento aguas abajo.